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CENIDH celebra 20 Aniversario... Discurso de su Presidenta Dra. Vilma Núñez de Escorcia

2010-05-17

Celebrar el 20 aniversario del CENIDH con una importante representación de integrantes de la “Red de Promotores de Derechos Humanos Padre César Jerez” de toda Nicaragua, tiene para nosotros un enorme significado. En nombre de los miembros de la Asamblea General, del Consejo Directivo y del Colectivo de trabajo de Managua y de las tres filiales, Matagalpa, Estelí y Chontales, nuestro abrazo fraterno y un agradecimiento muy especial para todos los que hoy nos acompañan a esta conmemoración. Su presencia es un estímulo para reafirmar nuestro compromiso con los derechos humanos de todas y de todos los nicaragüenses sin exclusiones.

Llegamos a los 20 años de trabajo diario, en un ambiente siempre incierto y difícil. La única certeza que hoy tenemos es nuestra decisión de seguir luchando para que algún día la vigencia de los derechos humanos, elemento consustancial a la justicia, a la paz y a la democracia, sean realidades en nuestro país. Cuánto nos falta para que así sea. Hasta pienso que debemos preguntarnos si resulta coherente cantar nuestro Himno Nacional afirmando que “brilla hermosa la paz en nuestro cielo”, rodeados de tanta miseria, de tantas desigualdades y de tanta riqueza acaparada por unos cuantos y ahora también por la cúpula gobernante. Pienso que también deberíamos reflexionar en esa otra estrofa en la que cantamos que ya “no se tiñe con sangre de hermanos nuestro hermoso pendón bicolor”… Porque ahora es la sangre de hermanas, maltratadas en sus hogares, heridas, matadas, violentadas sexualmente, las que está tiñendo con sangre y lágrimas nuestra bandera. La paz es mucho más que la ausencia de la guerra. Y la sangre de nuestras hermanas nos obliga a nuevos esfuerzos en la lucha por los derechos humanos.

El respeto de los derechos humanos es indispensable si queremos que en Nicaragua haya democracia y reine la paz, que es siempre fruto de la justicia. Habrá justicia cuando los derechos humanos tengan en nuestra patria una vigencia absoluta. ¿Tendremos que empezar de nuevo a pensar cómo construir este ideal? Los acontecimientos nacionales de estos últimos tiempos parecen plantearnos ese reto. Con autenticidad debemos preguntarnos si estamos dispuestos a asumirlo. Lograr la plena vigencia de los derechos humanos no es la tarea de unos cuantos, de unas cuantas. Depende del compromiso unánime, sincero y constante de todos, de todas.

Depende también de un trabajo cotidiano. Diariamente todos debemos preguntarnos qué estamos haciendo para contribuir a desarrollar en Nicaragua el respeto por los Derechos Humanos. Y si queremos que nuestra contribución sea eficaz, debemos respondernos examinando lo que ocurre a nuestro alrededor, en nuestro país, en nuestra comunidad, en nuestro barrio, también en nuestras propias casas. ¿Podemos hablar de respeto a los Derechos Humanos en Nicaragua sólo porque no hay presos políticos ni desapariciones forzosas y nuestros derechos están reconocidos formalmente en la Constitución y los gobiernos han suscrito y ratificado tratados internacionales?

No. La vigencia de los derechos humanos requiere mucho más que eso. Es el adecuado funcionamiento de las instituciones respetando a la sociedad y es el respeto de la sociedad a sus instituciones. Es la justicia social que elimina las exclusiones, que da oportunidades a todos y a todas, que distribuye más equitativamente las riquezas y que pone en pie un sistema de administración de justicia capaz de combatir la corrupción y erradicar la impunidad.

El respeto a los derechos humanos no elimina ni estigmatiza las voces disidentes, las opiniones contrarias, los puntos de vista diferentes. Todas las voces deben tener su espacio y la garantía de ser escuchadas, sin ser descalificadas o reprimidas. Todas las voces deben ser no sólo toleradas y respetadas sino tomadas en cuenta, para que a través de esas voces se ejerza el derecho humano a la plena participación.

Ser parte del CENIDH nos ha dado la oportunidad de insertarnos en la dura realidad de nuestro pueblo para constatar con dolor que la mayoría de la población es excluida o instrumentalizada y padece atropellos, que a la mayoría de nuestra gente se le niegan sus derechos. Los derechos humanos no son estáticos. El reclamo permanente de la gente y las cambiantes realidades de cada país y de cada momento histórico los dinamizan. Por eso hemos tenido que aprender mucho y tenemos que seguir aprendiendo, porque los tiempos que tenemos por delante en Nicaragua pueden resultar aún más complejos que los anteriores.

Para defender los Derechos Humanos debemos cuidar y fortalecer nuestra actitud y compromiso. Y para explicar mejor esto, cito al recordado sacerdote jesuita del Uruguay Luis Pérez Aguirre, uno de los referentes más idóneos del Movimiento de Derechos Humanos en América Latina. Antes de morir trágicamente nos decía: “Para luchar efectivamente por los Derechos Humanos será obligatorio adoptar el lugar social de la victima. El punto de vista de los satisfechos y los poderosos termina enmascarando la realidad para justificarse. Nunca será posible defender los derechos humanos desde la óptica del poder, ni siquiera desde una pretendida neutralidad…” (fin de la cita)

En nuestro trabajo en el CENIDH hemos recorrido toda la geografía de Nicaragua, compartiendo las inquietudes y las limitaciones de la gente y constatando la necesidad de seguir siendo sujetos activos de nuestros derechos y no beneficiarios sumisos de migajas. A ustedes, promotoras y promotores de Derechos Humanos que están hoy aquí y a los que no pudieron venir, queremos decirles algo, independientemente de la opción política, social o religiosa que tengan. Si ustedes conocen sus derechos y saben cómo defenderlos, no deben caer nunca en el error de no identificar a las víctimas y a sus victimarios con nombres y apellidos. Si así lo hacen, si así trabajan, serán menos vulnerables, más independientes y mejores defensores de los derechos humanos.

Pero también debemos soñar como soñó aquel gran luchador por los derechos civiles que fue Martin Luther King. Hoy lo evoco, haciendo mías sus palabras: cito: “Yo tengo un sueño: que un día esta nación surgirá y vivirá el significado de su credo, que dice que es “una verdad evidente que todos los hombres nacen iguales”… Yo tengo un sueño -decía Luther King-: que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. Yo tengo el sueño de que un día niños negros y niñas negras podrán unir las manos con niños blancos y niñas blancas, como hermanas y hermanos. Yo tengo ese sueño” (fin de la cita).

Nosotros debemos soñar con una Nicaragua diferente, más equitativa, más justa, más libre, donde los niños y las niñas no se conviertan en adultos prematuramente, que nazcan con oportunidades de ser felices y no niños de la calle.

Los logros y las transformaciones que hacemos los seres humanos inician siempre con un sueño. Debemos soñar con experiencias de solidaridad que hagan realidad esos sueños. Es necesario y urgente soñar y hacer realidad espacios que nos devuelvan la esperanza, no sólo en un futuro mejor, sino en un presente distinto al que hoy tenemos. Energía, paciencia y audacia serán necesarias tanto para soñar ese presente como para construirlo. No es una tarea fácil. Cada vez es más difícil por la acumulación de problemas que nos han creado tantas políticas nacionales e internacionales injustas y excluyentes.

Al hablar de todo esto no puedo dejar de recordar a aquel gran defensor de los pueblos centroamericanos, el sacerdote jesuita César Jerez, cofundador del CENIDH, quien tantas veces y ante las situaciones más difíciles nos decía siempre: cito: “Soy racionalmente optimista, porque creo en las capacidades creativas del pueblo de Nicaragua para encontrar salidas. Busquemos esas salidas y las encontraremos. Seamos parte de las soluciones y no de los problemas”. (fin de la cita)

Que no falte hoy nuestro agradecimiento a todos los nicaragüenses y a todas las nicaragüenses que han confiado en el CENIDH. Tengan la seguridad de que no les vamos a fallar. Les vamos a seguir acompañando, cuenten con nosotros. Gracias también a las periodistas y a los periodistas, a tantas organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, a tantas agencias internacionales de cooperación que han confiado en el CENIDH respaldando de tantas formas solidarias nuestro trabajo. Agradecemos sus aportes, sus consejos y a los más de dieciséis profesionales de diferentes países que como cooperantes han venido a Nicaragua, trabajando a la par nuestra, han contribuido a la creación y desarrollo del CENIDH. Todos son parte esencial de nuestra historia, todos somos el CENIDH

Como cofundadora y Presidenta del CENIDH quiero decirles que todo lo alcanzado en estos años constituye el aporte, la entrega y el compromiso, a diferentes niveles, de TODAS, de TODOS y de cada uno de quienes a lo largo de estos veinte años hemos integrado el CENIDH.

Siempre tuve como meta compartir mi compromiso con los derechos humanos. No sólo con quienes en 1990 y en un momento decisivo de la historia de Nicaragua fundamos el CENIDH, sino también quise, quisimos, hacer escuela con quienes a lo largo de estos años constituyen la cantera de nuestro relevo. En su gran mayoría provienen del programa de Pasantía conveniado entre el CENIDH y la Universidad Centroamericana UCA. Ellos y ellas integran hoy mayoritariamente nuestro colectivo. Son quienes realizan el trabajo diario, asumiendo retos y demandas de todo tipo en la defensa y promoción de los derechos humanos del pueblo nicaragüense, y muy especialmente los derechos de los más empobrecidos y las más marginadas y, por eso, víctimas de los abusos del poder económico y político.

De especial significación nos resulta la presencia en esta celebración de lo más representativo del Movimiento de Derechos Humanos en el mundo. Amnistía Internacional con su saludo en video desde Londres, la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), representada por su Presidenta Souhayr Belhassen, y Delphine Raynal, la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT), representada por su Secretario General Señor Eric Sottas y Orlane Varesano, Centro por la Justicia y el Derechos Internacional (CEJIL) representado por su Directora para Mesoamerica y México, Señora Alejandra Nuño. Todos nos honran con su presencia. Nuestro saludo especial al Dr. Roberto Cuéllar, Director Ejecutivo y Victoria Napky Directora Ejecutiva adjunta del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) que tanto ha contribuido al fortalecimiento de las organizaciones de Derechos Humanos en las Ámericas.

Permítanme convocarles nuevamente a asumir el reto que la defensa de los derechos humanos en las actuales circunstancias nos plantea. Y aunque ese reto está hoy lleno de riesgos, asumirlos nos da la oportunidad, integrados en una aventura por la vida, de sentirnos partícipes de la lucha por una causa justa y verdadera que no admite cuestionamientos. Sólo a través de la vigencia real y efectiva de los Derechos Humanos podremos lograr el mundo que anhelamos.

Y finalmente: ¿Por qué un concierto para acompañar nuestra celebración de aniversario? Porque la lucha de todo el pueblo nicaragüense, que tanto ha hecho por defender sus derechos, bajo esa consigna que hemos llevado hasta el último rincón de Nicaragua, “derecho que no se defiende es derecho que se pierde”, no la podemos perder. No debemos dar cabida al pesimismo desmovilizador. Debemos organizar nuestras desesperanzas en una nueva y gran esperanza. No queremos que el miedo gane terreno en nuestras conciencias y en nuestras comunidades. No vamos a permitir que la tentación de vendernos o de rendirnos nos aceche.

Y aunque no hay recetas infalibles ante tanta mentira y manipulación de los ideales con que empezamos hace veinte años este esfuerzo, la música y el canto siguen siendo las herramientas más bellas y eficaces para ayudarnos a seguir soñando con que lograremos el cambio que necesitamos. La música y el canto son el mejor bálsamo, el más efectivo analgésico, no para olvidar, sino para avanzar. Y es que tenemos que seguir. Y es que vamos a seguir. Porque sabemos y creemos que cada uno de nuestros esfuerzos por la vida, por la paz y por los derechos humanos construye, aunque no lo veamos, ese futuro que espera a quienes vienen tras nosotros y seguirán nuestros pasos.

Escuchemos, pues, la música y los cantos de Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, de Norma Helena Gadea, hoy con el acompañamiento de Tierra Fértil. Su música, sus canciones, han sabido interpretar desde hace mucho, desde mucho antes de que el CENIDH naciera, los sueños, las esperanzas y las luchas del pueblo sencillo y digno de Nicaragua.

Managua, 15 de mayo del 2010.


CENIDH celebra 20 Aniversario... Discurso de su Presidenta Dra. Vilma Núñez de Escorcia
Dra. Vilma Núñez de Escorcia, durante su discurso en ocasión del 20 aniversario

 

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